miércoles, 22 de septiembre de 2021

Desarraigo.

Camino mirando el tiempo que pasé en mi infancia feliz por tus calles e inhóspitos rincones, no me quiero marchar pero los infortunios e inequidades de la vida me obligan a hacerlo. Aparento que estoy decidido a hacerlo pero por dentro se me deshace el alma el pensar que me estoy marchando inerte por necesidad. 

La vida me ha puesto bastantes obstáculos pero, a pesar de ello me he levantado tras cada caída sin dejarme vencer por el pesimismo y con la premisa de que luego de que la ultima puerta se me haya cerrado una más grande se abrirá para que pueda estar en paz y sentirme feliz por cada batalla que he librado. 

Me alejo pero solo por un momento, me voy pero volveré y estoy seguro que lo haré como un hijo feliz a celebrar que tras la tormenta encontré mi calma y quietud, esa paz que mi alma anhelaba con fuerza extraordinaria, aquí estoy como un soldado que ha dado todo y que venció con todos los honores cada obstáculo en trincheras.

Lagrimas caen de mi rostro al recordar aquel desarraigo forzoso que emprendí en busca de mis ideales y propósitos, no por todos ellos sino porque en el proceso estoy logrando hacer realidad cada sueño y superar mis miedos con determinación es así la única forma de remediar y agradecer cada impulso y palabra que me dabas antes de partir a la eternidad.

Gracias por ser ese rayo de luz que siento en mi andar, por celebrar conmigo estos logros que te había prometido alcanzar por mas que no fue fácil, difícil es entender y aceptar que encima de que me he marchado he perdido lejos, no solo mi arraigo a la tierra que me vio nacer y crecer sino porque en mi ida el que se fue fuiste vos y para siempre.
 

Hoy que vuelvo a este lugar maravilloso, tierra digna gobernada por bandidos petulantes sin formación, estoy decidido a luchar porque toda esta situación debe mejorar, tal vez las cosas han cambiado mucho, el alejarme permitió que sea una persona de bien con ideales de ayudar a aquel que como yo no la está teniendo fácil, el sacrificio siempre debe ser una virtud pero cuando llegues al objetivo debes continuar.

Aquí estoy mi valle querido, mi ciudad natal, pueblo de mis amores, rincón donde pasé únicos momentos con ese ser que a pesar de ya no estar físicamente conmigo, lo siento caminar al lado y viviendo en mi corazón, este soy, aquel que se fue pero regresó, convertido en un profesional que luchó con tesón para ser quien ahora soy. 

Puedo decir que valió la pena el marcharme, sufriendo aquel desarraigo en el alma por muchos años, algunos de ellos marcados por días grises y negros de luto porque son senderos que la vida ha marcado desde siempre, pero aquí estoy en la tierra que dejé aquella vez cuando bajo la lluvia tuve que llevar el corazón y mis recuerdos en maletas.

Hay que actuar por aquellos que no la están teniendo fácil y ayudar a los demás, estudié para cambiar el mundo no para estar por encima de los que necesitan más, he vuelto a ayudar a mi pueblo para que nadie tenga que marcharse de su terruño y llorar como yo por sufrir el desarraigo. 

Nicolás Maidana Giménez.

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